MUSICA PARA VENDER BURRAS CON PROBLEMAS DE VISIÓN
Una de mis aficiones cuando llega septiembre es ver los coleccionables que han desembarcado en los quioscos para el inicio de la nueva temporada. Por cierto, sin ánimo de hacer de brujo metereológico, tiene pinta de que este año nos vamos a comer una vuelta al cole bien calentita con 37 grados. En fin...
Una vez más no tenemos una colección de comics bélicos o de terror, ni una de libros de espada y brujería o ciencia ficción. No, este año parecen haberse olvidado de los hombres aficionados a la lectura y han tirado, como casi la mayor parte de la industria editorial, por el camino de venderle las burras con problemas en la vista a las mujeres y se han dedicado a sacar (o más bien perpetrar) una colección de novelas románticas.
Que no me quejo, gracias a Dios no necesito los quioscos para suplirme de libros y cómics ya que conozco muchas librerías con precios asequibles. Para ellos hacen, y para mi bolsillo que así me ahorro dinero.
Para los melómanos han puesto a la venta una colección de vinilos lo que ha despertado mi risa más sarcástica y rencorosa.
De modo que hace años van y se cargan los vinilos con el pretexto de que la calidad del sonido era mejor en los discos compactos para que años después el vinilo resucite de alguna manera, como Palpatine en "Star Wars: Episodio IX - El ascensor de Skywalker" y nos los vendan hasta en los quioscos mientras que para encontrar un CD de música tienes que patear más kilómetros que Indiana Jones buscando el Santo Grial. Tiene mandanga la cosa.
Y encima el primer disco de la colección es de los Rolling Stones. Que me van a perdonar los fans del grupo británico pero triunfar tras venderle tu alma al diablo no tiene mérito, hombre. Lo bueno es hacerlo tocando la guitarra disfrazado de colegial. Vamos que a mí me molan más los AC/DC para inaugurar una colección de vinilos. Sus "satánicas majestades" los Rolling desde que se caen de los cocoteros ya no son lo mismo...
Así que esta semana les voy a recomendar el disco con el que yo habría comenzado esa colección de vinilos quiosqueros: "Let There Be Rock". Se trata del cuarto álbum de estudio de la banda australiana, todavía con Bon Scott de vocalista. Apareció por primera vez en el mercado australiano en marzo de 1977 y cuatro meses después en el resto del mundo.
La edición que yo tengo en CD casi podría ser de quiosco ya que tiene una cubierta baratucha de aquellas de cartón que les dió por sacar cuando ya estaban planeado el asesinato a traición de la música en formato físico. Fue el último disco en el que participó Mark Evans como bajista. En la edición internacional de julio apareció por vez primera el famoso logo de la banda que fue diseñado por Gerard Huerta.
Ea, pues no les aburro más con mis frikadas, ojo con la vuelta al cole y no se olviden de supervitaminarse y mineralizarse. En fin, a ver si en enero se descuelgan con una colección de quiosco de libros de Warhammer... Por soñar...
TELLY CHAVALAS
