martes, 20 de octubre de 2026

El Cajón de Telly Chavalas

MÚSICA PARA CAJONES DESASTRE CAÓTICOS

Es curioso, viendo mi colección de discos compactos (no la llamaré "discoteca" por miedo a invocar al terrible y hortera Tony Manero) me doy cuenta de que es como el resto de mis colecciones. A saber, un conjunto de cosas a primera vista parecidas pero que en realidad son cada una de su padre y de su madre.

Mis colecciones de figuras, libros, películas o cómics no pueden ser más eclécticas y las voy completando como puedo y mi cartera y mi suerte me dan a entender. Así que al final parecen el monstruo de Frankenstein. Están en principio completas, pero formadas por diferentes ediciones, de años diversos y variados editores.

Así que la de discos compactos es igual de desastre. No en vano mi sección se llama "El cajón desastre". Pero no me digan que un cajón a rebosar de cosas diferentes no les provoca curiosidad e interés.

Y eso es lo bonito. Además de que en realidad sí que tienen todas ellas una cosa en común. Al dueño, que es el pringao sin mucho dinero que las ha ido buscando y recopilando a lo largo de los años, cual museo de provincias en el que no por tener un presupuesto inferior hay menos interés y cariño por ellas.

Por cierto, algo está haciendo muy mal esta sociedad cuando los museos de provincias tienen que esconder sus objetos más valiosos, sobré todo los hechos de oro, por miedo a los ladrones. Y encima los cacos seguramente acabarán fundiendo las valiosas piezas de oro y provocando un daño irreparable al patrimonio cultural.

Pero volvamos a mi desastre de colección. Yo no dispongo de recursos infinitos como Tony Stark o Bruce Wayne así que voy buscando lo más asequible para mi paupérrima cartera. Así que nada de tomacos de 80 euros para adornar estanterías con nombre de demonio de la disformidad recién compradas en una cadena nórdica. Mis estanterías las compré hace muchos años en una gran superficie cuyo nombre empieza por "Al" y termina por "Campo". Baratas y resistentes han aguantado los pocos tesoros que he ido recopilando a lo largo de los años.

Y mi criterio no se basa en la edición definitiva de coleccionista con cuatro discos de extras, galería de fotos del váter del vocalista y alfombrilla antideslizante para la ducha con el logo del grupo. Nah, yo me voy al cajón de las ofertas a ver si pesco algún disco que me interese y a un precio razonable que los alimentos están muy caros. Otra cosa que está mal...

El que les traigo esta semana lo pillé por culpa de la cerda de la nostalgia y la panda de cabrones de los recuerdos, esa gentuza que me atormenta desde que abandoné la infancia y caí en el infierno de la adolescencia y la edad adulta.

Algunas de sus canciones las disfruté durante una primavera en los ochenta mientras jugaba a uno de aquellos Libro-Juegos que disfrutó mi generación. Es un decir, había menos pantallas entonces.

Ya saben, hablo de aquellos libros en los que elegías al final de la página lo que tu personaje iba a hacer a continuación y dependiendo de una u otra opción ibas a la página 23 donde encontrabas un tesoro y el amor de la princesa o a la 45 donde te devoraba un orco y tus huesos servían a partir de entonces para que la parienta del monstruo hiciera cubiertos. En algunos había que usar dados y todo. Eran una especie de versión resumida de un juego de rol para una sola persona.

Y como del grupo Marillion no tenía ningún disco en mi colección pues un día vi barato este "A Singles Collection" y decidí comprarlo siguiendo la recomendación de un colega que siempre empezaba las colecciones de los discos que le gustaban por los recopilatorios. Semejante truco servía para hacerse una idea de si el tipo de música del grupo o artista en cuestión te iba a gustar. Yo con Marillion iba sobre seguro porque esas canciones que me sirvieron de banda sonora para el libro-juego las escuché en la radio.

El disco apareció en junio de 1992 y recopila los singles de la banda desde 1982 hasta ese año de publicación. Y el orden de las canciones es algo caótico, como mi propia colección, ya que no sitúa las canciones en orden cronológico. Pero como exponía Michael Moorcock en sus novelas sobre "El Campeón Eterno" tan malo es tener demasiado orden como sufrir un caos excesivo. Lo adecuado es estar en medio, como la fantástica ciudad de Tanelorn. O como aquél señor de Los Chichos.

Ea, no les aburro más con mis frikadas. Y ya saben, no olviden supervitaminarse y mineralizarse. ¡Vivan los caóticos cajones desastre! ¡Y los enanos caóticos también!

TELLY CHAVALAS



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