viernes, 8 de marzo de 2024

El Cajón de Telly Chavalas

MÚSICA PARA MURCIÉLAGOS EQUIVOCADOS

Esto de coleccionar cosas es un engorro a veces. Vas un día a la tienda, ves un cómic o un disco baratillo pero no sabes si lo tienes. Llevas en el bolsillo del pantalón una libreta pequeña con todo aquello que estás buscando bien apuntado y de algunas películas y libros incluso una lista de los que tienes para no repetir. Porque la repetición está ahí acechando entre las estanterías de las tiendas cual Depredador esperando en las junglas centroamericanas a que un grupo de capullos se pasee por su coto de caza. Los coleccionistas más avanzados tecnológicamente utilizan aplicaciones en el teléfono en las que registran todos los cómics que tienen y así se evitan ése peligro. Pero yo siempre he sido un poco cavernícola. De hecho a mí de pequeño no me gustaban ni “Zipi y Zape”, ni “Mortadelo y Filemón”, ni “Anacleto agente secreto”. A mí el que me gustaba era “Hug el Troglodita” cómic creado por el dibujante Jorge Gosset Rubio y cuyas aventuras prehistóricas comenzaron a publicarse en la revista “Tío Vivo” en 1965. El protagonista sólo quería estar tranquilo en su cueva, a ser posible tumbado y haciendo la digestión de un sabroso bistec de pepesaurio aunque la mayor parte de las veces tienen que contentarse con comer alguna verdura porque los bichos son difíciles de matar. Total que me voy por los cerros del Parque Jurásico, que yo no llevo una aplicación así en mi móvil. De hecho hace poco que tengo un smartphone de ésos. Unos meses atrás todavía tenía uno de esos móviles viejunos de tapa. A ésa velocidad me voy yo adaptando al mundo futuro. Es que con ver “Star Trek” ya tengo bastante de futurología. Total que el otro día estaba en una tienda y vi un tomo de “Las mejores historias de Batman. Volumen 2” a sólo seis euritos. Y lo compré todo convencido de que era la edición estadounidense del segundo tomo de Zinco que publicaron cuando se estrenó “Batman vuelve” y que recogía historietas del Hombre-Murciélago en las que aparecían sobre todo Catwoman y el Pingüino. Pero cuando llegué a casa y lo abrí resulta que no era ése tomo en concreto. A pesar de ello fue una buena compra porque la mayor parte de las historias que vienen no las tengo. Así que será cuestión de seguir ése segundo volumen de “Las mejores historias de Batman” en futuras cazas. ¿Y la música Telly? Se preguntarán. ¿Qué pasa con la música? Ya voy, ya voy, caramba qué impacientes. Resulta que eso mismo que me ha pasado con el tomo de Batman me ocurrió hace años con dos discos del gran B.B. King y su guitarra Lucille. Primero vi un disco titulado “Blues Master Works. B.B. King” que debía pertenecer a una colección que debe de ser bastante curioso tener completa. Al lío, lo compré pensando que era un grandes éxitos que yo había tenido en cinta en el que venían las canciones más conocidas del genial cantante de Blues. Pero resulta que el disco que yo buscaba era “Lucille & Friends” en el que vienen canciones en las que King ha colaborado con otros grandes de la música como Gary Moore, Stevie Nicks, Robert Cray, Mick Fleetwood, Ringo Starr, Branford Marsalis, Stevie Wonder o U2 aunque hay muchos más que me dejo en el tintero. Éste al final lo conseguí al año o por ahí. No obstante al final casi he disfrutado más últimamente el de “Blues Master Works” más que nada porque lo he aprovechado ésta semana para disfrutar de ése tomo de Batman equivocado. Aunque bueno, ningún cómic de Batman es una equivocación. Ni siquiera esos de los años cincuenta en los que se disfrazaba como una cebra o se iba al Planeta–X a repartir tollinas a los alienígenas. Hoy esos cómics están muy mal vistos por los aficionados pero a mí me gustan porque son una marcianada. Y las marcianadas, créanme, son buenas para la salud mental. Ea, no olviden supervitaminarse, mineralizarse y hacer el marciano.

TELLY CHAVALAS



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