La canción es un grito generacional que abraza la impulsividad sin pedir permiso. Una invitación a exprimir cada momento al máximo, a vivir sin frenos y a dejarse llevar, aunque todo arda después. Con una actitud desenfadada y un pulso imparable, Niños Bravos convierte el exceso en identidad y la urgencia en himno, elevando su propuesta hacia un sonido más afilado, inmediato y visceral. El cuarteto continúa así perfilando el universo de su esperado primer disco que verá la luz el próximo otoño. Si en anteriores lanzamientos exploraban el amor, la nostalgia o el riesgo, ahora pisan el acelerador para capturar el instante previo a cualquier consecuencia.
El single está editado por Vanana Records y se puede escuchar en todas las plataformas digitales. La canción, compuesta e interpretada por Niños Bravos, ha sido grabada, mezclada y masterizada por Daniel Belenguer. La portada, imagen de un gran salto de José Pastor, protagonista del videoclip, es obra de Niños Bravos.
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